Coaching Directivo, Motivación y Satisfacción, Gestión Equipos alto rendimiento y Desarrollo del Talento y el Conocimiento

En esta nuestra sociedad en la que el miedo al compromiso nos hace cada vez menos humanos y más primitivos, está emergiendo un cambio en uno de los medios considerados, quizás, como de los menos “humanos”, me refiero al medio empresarial.

Esta pequeña, pero cada vez más seguida corriente que busca, ante todo el compromiso en pro a una mejora, se llama “Coaching”.

PRIMERO, EL FLECHAZO

La primera premisa para llevar a cabo un proceso de Coaching es que se dé el “flechazo” entre el coach (quien ofrece sus servicios) y la persona que los requiere en primera instancia (sea el gerente de la empresa o propietario o el encargado de recursos humanos…) El consenso y la confianza entre las dos figuras es básico para que el Coaching “llegue a buen puerto”.

DESPUES, EL NOVIAZGO

El proceso de Coaching se basa principalmente en la confianza y, como sucede en la mayoría de parejas, ésta se consigue a través de:

- La observación de los paradigmas, creencias y conductas presentes para poder llegar a nuevas alternativas que lleven al coachee a construir los resultados que busca.

- La toma de conciencia acerca del poder de elección del coachee. El coach le centrará y le brindará herramientas específicas para elegir efectivamente.

- La determinación de objetivos, definirlos clara y escuetamente para conocer la meta a la que se debe llegar. “Dónde estamos y a dónde queremos llegar juntos”

- La actuación. “El movimiento se demuestra andando”, el coach acompañará su coachee superando las dificultades que vayan apareciendo.

- La medición de los resultados que se van consiguiendo. Se debe “poner en tela de juicio” si se acerca o se aleja del objetivo marcado con anterioridad.

Y LLEGO EL MATRIMONIO

Dado que el Coaching está supeditado a la persona, éste termina, cuando el coachee no se muestra receptivo al cambio ni a la mejora.

Como en los matrimonios, en el momento en el que “se baja la guardia” la relación se termina.

En caso contrario, cuando la motivación hace mella en el coachee y el ánimo de mejora no decae, los resultados positivos van tomando relevo lo cual supone una mejoría tanto en los colaboradores como en la organización.

EL QUID DE LA CUESTIÓN

Aunque el Coaching esté muy focalizado en los resultados, para los coaches lo realmente importante son LAS PERSONAS y SU COMPROMISO con y para con ellas.

Y nos preguntaremos ¿por qué? Básicamente porque sin personas no hay resultados y sin resultados el proceso de Coaching es inútil.

Porque al final es como en una balanza, y la clave del éxito está en que la pasión por el logro esté por encima del miedo al compromiso, y el coach es esa persona que tiene la habilidad de avivar las llamas de esa pasión.

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